El pasado primero de septiembre dentro del Keynote 2010, Steve Jobs presentó la “primera red social musical”. Ha pasado medio mes, y hasta el momento Ping no ha tenido la acogida que se esperaba, a pesar que en Apple todos están contentos con su nueva herramienta. Pero, nosotros los usuarios, ¿estamos listos para Ping-ear? (Si usamos Twittear y Facebookear, por qué no).

¿Qué tan buena es Ping? ¿Qué tan efectiva es para los músicos? ¿Competirá firmemente con Facebook y Twitter? Esas son las preguntas que espero responder en este post.

Hay que decirlo, es un gran avance en el mundo de las redes sociales y conlleva una transformación de la manera en que disfrutaremos de la música que más nos gusta. Utiliza los instrumentos ya conocidos por los usuarios de las redes sociales, lo cual le permite tener un mayor reconocimiento en cuanto a su uso, como el “Like” de Facebook, o la actualización en mensajes cortos de lo que estamos haciendo actualmente como en Twitter, subir videos, fotos, etc.

Sin embargo, tiene grandes restricciones que por ahora hacen de Ping un competidor muy débil en contra de los gigantes de la interacción social. Uno de los seguidores de Mark Zuckerberg, el creador y dueño de Facebook, le escribió en su perfil de Ping “nothing to worry about here… Ping kinda sucks.” (nada de qué preocuparse… Ping apesta). Y es que hasta el momento, apesta.

Para empezar tiene una restricción enorme. Tan solo puede ser utilizada en 23 países donde está disponible iTunes Store, mientras que Facebook tiene penetración incluso en África, un mercado poco explorado por las compañías de Social Media. Por ejemplo, la mayoría de los amantes de Apple y además de las redes sociales en Latinoamérica no lo pueden usar (excepto México que sí tiene iTunes Store). Pero, digamos que todos nosotros vivimos en algunos de esos 23 países selectos. Si usted nunca ha comprado nada en el iTunes Store -o no piensa hacerlo- no podrá usar Ping, ya que el ingreso a la red se hace a través de su conexión con la tienda. Esa conexión del usuario con la tienda se realiza con una tarjeta de crédito válida. Surge, entonces, una pregunta interesante, ¿acaso el usuario debe pagar (así sea indirectamente) para formar parte de una red, o es la misma red la que debe facilitar la interacción de la comunidad?

A pesar que Steve Jobs quiso promocionar su red desde un comienzo con la reina de las redes sociales, Lady Gaga, cometió un error al apresurarse a lanzar su red sin tener una camada de artistas listos para que sus ávidos seguidores les dieran “Like”. El día que lanzaron Ping, tan solo 14 artistas hacían parte de la red. Pudo más las ganas de generar prensa en su favor.

Otro factor que jugó en su contra, es irónicamente, el nombre de la red. Aunque Apple pidió permiso para usarlo nombre, Ping es una empresa de artículos de golf que nada tiene que ver con la industria de la música y puede llegar a confundir a los usuarios. Si usted escribe “Ping” en un buscador, la primera página que va a aparecer es Ping.com, la empresa a la que estamos haciendo referencia. Incluso, puede generar confusión con el buscador de su competencia más fuerte en todo nivel, el Bing de Microsoft.

Ping empezó con una dificultad muy grave dentro del mercado que está incursionando, problemas de identidad. Volviendo a Zuckerberg, en el momento en que Jobs activó la aplicación ya existían dos perfiles del creador de Facebook; uno que decía que era el creador de Facebook y otro, simplemente mencionaba sus gustos musicales. Resulta que el Zuckerberg de verdad era el segundo, que además ni siquiera tenía foto. Incluso, así el usuario no lo desee, todo el mundo que esté en la red puede ver sus nombres y apellidos completos.

El de arriba (sin foto) es el verdadero Mark Zuckerberg

Otro defecto que ha calado fuertemente en los expertos de Social Media es el hecho de que el usuario solo puede like a tres géneros musicales. Mientras que en otras redes se puede seguir a cuanta página, grupo o género le guste, en Ping solamente puede señalar que le gustan tres ritmos musicales.

Además, Ping no interactúa con las listas de reproducción que el usuario tiene en iTunes. Así que para que sus amigos y/o seguidores sepan que le gusta ésta u otra canción, el usuario deberá hacer clic en “Like” (como si estuviera en Facebook), pero los demás nunca sabrán qué está escuchando realmente.

Ahora, muchos detractores de la red señalan que hoy en día todo el mundo puede compartir música por cualquier página web o red social sin necesidad de conectarse a un programa de computador. ¿Por qué no pensaron en lanzar Ping a través de una página web? Bien, la respuesta es simple. Quienes somos seguidores de los productos de Apple, sabemos que a la empresa le gusta controlar todos sus artículos desde un mismo lugar. Además, la estrategia de mercadeo es más que interesante para Apple, ya que podrá saber cuáles son los gustos de sus consumidores en el iTunes Store y qué artistas les gustan más, generando así aplicaciones y/o herramientas específicas para esos gustos.

Otro problema con el que se enfrenta Apple son las compañías disqueras, que más temprano que tarde tendrán que ceder a los requisitos de Apple para promocionar sus artistas en Ping. De esta manera, puede ser una herramienta muy valiosa para los artistas independientes, quienes muchas veces por el afán de darse a conocer, no les importa qué deban hacer. Ahí es donde debe estar el mercado estratégico de Apple, conquistar estos artistas que buscan llevar su música a la mayor cantidad de consumidores posibles.

Con eso en mente, ¿qué pasará con MySpace? Esta red se había convertido en la red musical por excelencia, y era en lo único que se estaba enfocando. Con la aparición de Ping, MySpace podría hundirse más aún. Está claro que el atractivo de pertenecer a una red que tenga el apoyo de Apple facilitará la exposición de los artistas y les dará una especie de “status” superior en comparación con quienes se queden sólo con MySpace, sobretodo en el mercado estadounidense y europeo, los más fuertes de la industria musical.

Yo me considero un fanático de los productos de Apple. Cada vez que entro a un Apple Store juego con cuanto hardware me ponen en frente. Tengo un MacBook del cual no me puedo quejar y me parece el mejor computador jamás creado. No tengo un iPhone, porque a pesar de sus capacidades multimedia, siento que le hacen falta muchas otras facilidades que tiene BlackBerry, por ejemplo. La idea de esta entrada no es acabar con Ping, ni que ustedes se decepcionen de la red. Me parece una idea fabulosa, que tiene una capacidad enorme dentro del mercado… sin embargo, deberá mejorar.

Tiene una ventaja grandísima, y es que cada vez que uno descargue iTunes (la versión 10 es la más espectacular hasta la fecha y la recomiendo) tendrá Ping pre-instalado. Es una red cuyo crecimiento no depende directamente de los usuarios, sino que su éxito depende exclusivamente de los artistas. Sin artistas comprometidos con Ping, la “red social musical” no es nada. Por ello, Apple deberá enfocar sus estrategias en conquistar la mayor cantidad de artistas, en especial los independientes, como lo mencioné antes. Esperemos que no le pase lo mismo que a Google con Wave, porque Ping tiene un atractivo único, el cual puede mejorar sustancialmente con la eliminación del requerimiento de la tarjeta de crédito, y una sincronización directa con las listas de reproducción y la música que el usuario tiene en iTunes.

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